sábado, 21 de febrero de 2009

¿Cómo acabar de una vez con la ortografía?





Una de las principales dificultades de los estudiantes (escolares y universitarios) es que descuidan el aspecto de contenido de sus textos (son textos que no se entienden, que ofrecen información desorganizada e incoherente) y, más bien, le dan mayor importancia a los aspectos formales y superficiales tales como la ortografía. Ese modelo de revisión de los escritores noveles fue creado por la escuela: el profesor obsesionado por los errores ortográficos. Es fácil y rápido corregir los errores ortográficos. Ni siquiera se piensa. Es casi mecánico. De la misma manera que el profesor revisaba los textos a sus estudiantes, los chicos autocorrigen sus textos con ojo normativo. ¿De tal palo, tal astilla?

Muchos estudiantes no se preocupan de que lo que quieran comunicar sea entendible, sino que esté en su lugar la tilde, la coma, el punto, la grafía correcta. Así le corrigieron toda su vida. Como dice Tolchinsky (2001), "sucede que la cuestión ortográfica tiene una fuerza social de la cual otras cuestiones relacionadas con la construcción de textos carecen. Difícilmente oiremos comentarios acerca de los errores que cometen los niños al resumir o al sacar conclusiones de un texto, pero los comentarios sobre "los errores de ortografía hasta la universidad" son permanentes y renovados".

Si bien la ortografía es una dimensión importante en la producción de un texto, es secundaria. En el proceso de producir un texto (planificar, textualizar y revisar), los escritores experimentados (a pesar de la escuela) hacen lista de ideas de lo que quieren comunicar, lo pasan a una versión de corrido (primer borrador) y luego lo revisan. Estas tres etapas, ya fudamentadas en el modelo cognitivo de composición de Flower y Hayes, se concentran en el propósito del texto, la situación comunicativa, la organización de las ideas, el lector. Cuando estas dimensiones queden resueltas y claras en las primeras versiones del texto (¿qué es escribir un texto, sino COMUNICAR?), entonces, ya en una de las ultimísimas fases de composición, se verán los aspectos formales y superficiales como la ortografía.
Si el profesor insiste en la ortografía desde un comienzo, se bloquea, se interfiere con el fondo que un niño, adolescente, o joven quiere comunicar. Para los niños más pequeños, enfatizar demasiado en el aspecto ortográfico pone una barrera para que puedan escribir (y comunicar) fluidamente. Para los más grandes, esta excesiva conciencia por los errores ortográficos los distrae de lo principal: el orden de las ideas, la disposición de los párrafos, la secuencialidad de los hechos, las conexiones causales entre las proposiciones, etc.

Ya lo decía Cassany (1989), "los buenos escritores revisan y retocan su texto más veces que los escritores poco competentes. Asimismo, los retoques que hacen los primeros afectan el contenido del texto, a las ideas expuestas y a la ordenación, mientras que los retoques de los segundos, son más formales y afectan solo a la redacción superficial del texto, a la gramática o a la ortografía".

1 comentario:

sharon cano dijo...

Gracias a la tecnologia,que facilitan mucho las cosas los adolecentes solo aprietan una tecla
y resuelven el problema,esto afecta en el vocabulario cuando tiene que redactar algo tan simple como una carta,o un mensaje para celular,tenemos que regresar a los dictados.